Por qué le explicás todo de nuevo¶
Abrís un chat nuevo. Y antes de pedir nada, escribís tres párrafos: quién sos, en qué trabajás, con qué normativa, qué cliente, qué querés.
Mañana abrís otro y volvés a escribirlos.
Eso no es usar IA. Es presentarte todos los días al mismo colaborador.
Tres síntomas, un solo problema¶
Tardás en arrancar. La mitad de cada pedido es contexto que ya escribiste cien veces.
Lo que sale es genérico. Correcto, prolijo, y podría ser de cualquiera de tu rubro.
A veces sale mal. No porque se haya equivocado: porque asumió algo razonable que en tu caso no aplica. Te contestó con la ley equivocada, el precio equivocado, el tono equivocado.
Los tres son el mismo problema. No te conoce.
La memoria no es contexto¶
Casi todos creemos que sí. Usás la herramienta unos meses, ves que la memoria se llena de cosas tuyas y asumís que ya te conoce.
Lo que hay ahí son unas pocas centenas de palabras sueltas, juntadas al azar de lo que fuiste diciendo y difíciles de mantener al día. Dejala prendida. Pero si eso es todo lo que tenés, cada conversación arranca casi de cero.
Y si alguna vez probaste en serio, no te sirvió y concluiste que la IA está sobrevalorada: es bastante probable que el problema no fuera la herramienta, sino que empezaste sin este paso.
Esto no es para escribir mejor¶
Es lo primero que hay que sacarse de la cabeza. No estamos hablando de redacción.
Una abogada que le pasa a la IA sus fueros, la normativa de su provincia y la regla de no citar jurisprudencia sin link comprobable no mejoró su prosa: cambió qué le puede delegar. Un supervisor que le pasa su cartera, su zona y cómo se mide su mes deja de recibir consejos de manual.
Redactar, analizar, investigar, resumir, preparar una reunión, ordenar un caso. Todo lo que hagas con IA arranca del mismo lugar, y ese lugar hoy está vacío.
Lo que vamos a hacer es inicializarla. Una vez.
La vara¶
Es la única que uso, y sirve para saber cuándo un archivo está listo:
¿Con esto podría arrancar un empleado nuevo su primera mañana?
Si un pasante pudiera leerlo en quince minutos y ponerse a trabajar sin preguntarte nada obvio, la IA también.
Fijate que la vara no pide un documento profesional. Pide lo mínimo que un humano necesitaría. A nadie le escribís un tratado: le decís quién sos, qué hacés, con quién trabajás y cómo se hacen las cosas acá.
Cuatro archivos¶
Eso es todo el kit. Cortos, y en ese orden:
QUIEN_SOY.md— la persona que escribe. (5 minutos)MI_TRABAJO.md— el terreno donde trabajás. (10 minutos)QUE_DELEGO.md— las tareas, y las reglas que no se rompen. (10 minutos)MI_VOZ.md— cómo sonás. (5 minutos)
Los tres primeros no se negocian. El cuarto es opcional si vas a usar la IA para analizar, ordenar o investigar. Deja de serlo en el momento en que escriba algo que sale con tu nombre — y como eso termina pasando siempre, es opcional pero deseable.
Cada uno viene en dos partes: lo esencial, que es el bloque corto y ya cambia la respuesta, y lo deseable, que se agrega después y es donde está casi todo el rendimiento. Los tiempos de arriba son los de lo esencial: media hora para los cuatro, y volvés otro día por el resto.
No van en el chat, van en archivos: lo que decís en un chat se muere con el chat, y un archivo lo pegás en el proyecto siguiente, y en la herramienta que uses el año que viene.
Si venís de Fundamentos, la diferencia es esta: el material que pegás en
<contexto>es la carga de un pedido. El kit es el piso que ya está antes de cualquier pedido.
No es un segundo cerebro. Es la semilla del que vas a tener.
No están escritos en piedra¶
Una cosa más, y es la que decide si el kit te dura o lo abandonás en dos semanas.
No hay que completarlos bien la primera vez. Nadie lo hace. Son documentos que crecen, y a veces achican.
Adentro del kit hay dos velocidades distintas, y conviene verlas desde el principio:
Lo permanente. Quién sos, a qué te dedicás, dónde trabajás, cómo sonás. Se escribe una vez y se toca cada muchos meses: tu oficio no cambia el mes que viene, tu forma de escribir tampoco.
Lo semipermanente. Las tareas que delegás y las reglas con las que trabajás. Eso se mueve con lo que estés haciendo este mes: aparece una tarea nueva, cambia un precio, sumás una regla porque la IA metió la pata de una manera que no habías previsto.
Por eso el kit se agranda con el uso — más adelante vas a ver cuál es el hábito que hace que eso pase, y es uno solo.
Y también se achica. Una regla que ya no cumplís ni vos, una tarea que dejaste de hacer, un dato que cambió: se borran. Sacar es tan importante como agregar.
Arrancá con lo que sabés hoy. Media carilla imperfecta funcionando le gana a un documento perfecto que nunca escribiste.
Cómo sigue¶
La ruta son siete entradas. La que viene resuelve lo que frena a casi todos antes de empezar: qué es un archivo .md, cómo se hace, y por qué podés saltearte todo eso.